La pereza

Jose Angel Lucena nos trae una mirada extraordinaria sobre la pereza, no sin provocar esa tremenda sensación de desesperación que encierra una larguísima espera. Impecable!

Duré exactamente ocho horas en mi casa desde que me dieron la condicional. Nunca entendí aquello de omisión del deber de socorro. Mi madre estaba en la bañera, bajo el agua. Vi su cara lívida dejando escapar pequeñas burbujas. Tenía los ojos muy abiertos. Creo que resbaló y se golpeó en la cabeza con el grifo. La vi sumergida pero mis manos no se movieron. Tampoco se movió mi cuerpo cuando se desbordó la bañera y el agua comenzó su enloquecida y húmeda carrera hacia el salón. Sencillamente contemplé como corría escaleras abajo. Después el revuelo. Los gritos de los vecinos. Los golpes del presidente de la comunidad. No me levanté del sofá, ni siquiera contesté a aquel insistente – ¿Hay alguien ahí? Angustioso. Lejanamente angustioso.
Las sirenas de los bomberos llegaron a las ventanas del piso cinco minutos antes de que la puerta se abriese de un tremendo y certero golpe junto a la cerradura. A partir de ahí, preguntas acusatorias, el cadáver de mi madre bajo una empapada sábana blanca, llantos en el portal y el tremendo dolor de las esposas hundiéndose en mis muñecas.
Hoy hace 4 años que ocurrió todo aquello. He vuelto a casa. Encendí el fuego para preparar algo; no sabría decir qué. He puesto Summertime en el tocadiscos y la voz desgarrada y turbia de Janis Joplin ha ocupado todo mi pensamiento. Creo que lleva varias horas sonando. Es agradable. El sólo de guitarra casi me acelera el pulso; necesito oírlo de nuevo. Huele intensamente a gas en el apartamento. Debe ser el gas de la cocina, a veces el aire apaga la llama. Ahora recuerdo que no comí. Miro el reloj de pared, un cuco antiguo e insistente que toca las medias y las en punto. Janis comienza el tema de nuevo y suena el móvil. Es instantáneo y cegador. La deflagración ha prendido el aire saturado de gas butano. Cierro los ojos con calma. Siempre ha sido una cuestión de mi percepción del tiempo. Yo no puedo correr, yo necesito desmenuzar los segundos para reaccionar. Cierro los ojos y el calor abrasador me envuelve la cara con una gasa llameante…

La imagen puede contener: noche, fuego y exterior
Anuncios

Un comentario sobre “La pereza

Agrega el tuyo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Crea un sitio web o blog en WordPress.com

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: