Un consejo a tiempo

Raúl Leiva nos educa empapándonos de sabiduría. Siéntase el lector, parte de su familia.

 

Hace unos años, mi hija mayor tuvo su primera entrevista de trabajo. Quiso la suerte, o las pocas posibilidades de una ciudad chica, que postulara para un puesto en la misma empresa donde yo trabajaba desde los 19 años. En aquella oportunidad, en mi entrevista laboral, me sometieron a algunas preguntas y pruebas que superé sin muchos inconvenientes. No habrían cambiado los tests desde entonces puesto que la empresa tampoco se había modernizado mucho que digamos.

El día de la entrevista de mi hija, la acompañé hasta la parada de colectivos. Fuimos hablando de cualquier cosa para no pensar demasiado en las evaluaciones a las que sería sometida en un rato. Vimos el colectivo que se acercaba, le di un abrazo y le deseé suerte. Mi pequeña hija ya era una mujer buscando su destino. Mi corazón estaba casi detenido contemplando esa partida.

Pensé un momento cómo había sido mi primera entrevista y por qué, a pesar de haber entrado sin muchas trabas, nunca pude ascender de categoría a pesar de estar postulado en varias ocasiones. De pronto una imagen se instaló en mi cabeza con la fuerza de un rayo. Lo vi todo claro. Encontré sin querer la respuesta a todos los años de interrogantes que me quitaron el sueño. Vi el colectivo alejándose y corrí desesperado, como nunca. Lo alcancé y golpeé sin cesar la puerta hasta que se detuvo. El colectivo se abrió y subí a toda velocidad. La sucesión de rostros comenzó su marcha hasta que encontré a mi hija en el asiento del fondo . “¡Hija, pase lo que pase, nunca y escuchame bien NUNCA se te ocurra decir que viste a dos travestis africanos cocinando!” , le grité. Con más asombro que vergüenza, mi hija me miró en silencio, pedí disculpas y me bajé del colectivo que retomó su recorrido.

Hoy mi hija trabaja en un emprendimiento independiente con una amiga. Nunca supe como había salido en las pruebas, nunca me contó. Por suerte estaba yo allí para aconsejarle.

Un padre siempre quiere lo mejor para sus hijos.

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