Jonestown

(una ficción de Panza Arriba)

Margo tenía 12 años y la única vida que conocía era en la vieja casona ubicada en la aldea de Jonestown. Ahí había una treintena de niños que eran víctimas constantes de abuso físico y psicológico por parte de Robert Bob Jones, un pastor de dudosa reputación. Los niños eran hijos de los aldeanos que dedicaban su tiempo y energía a un proyecto agrícola y espiritual al mando de James Jones, un activista estadounidense que venía escapando de las leyes norteamericanas.
La mayoría de los niños experimentaba un proceso epilético dada la mala alimentación, el hacinamiento y la baja oxigenación del ambiente donde vivían. Los padres tenían prohibido ver a los niños ya que James sostenía que la pureza espiritual de los niños no debía contaminarse con el mundo de los adultos.
Margo contenía a la mayoría de los niños mucho mas chicos que ella, contándoles que cada noche se le aparecía un ángel y le decía que la libertad del espíritu y la vida eterna necesitaba de sacrificios como los tormentos que sufrió Jesús. Los chicos le creían ciegamente y soportaban cada día por la recompensa de una vida plena en el paraíso.
Una tarde, Margo encontró la puerta abierta de su habitación, y con mucho sigilo salió a recorrer la antigua casona buscando a Bob para que cierre la puerta que la protegía del mal de mundo exterior. Al final de un largo pasillo encontró a Bob durmiendo ebrio en un sillón raído. Vanos fueron los intentos de despertarlo y en el intento se le cayó una caja al piso dejando al descubierto un viejo par de alas confeccionado con cartón y plumas de paloma. También estaba una vieja túnica blanca que se le hizo familiar. Como una bomba se le vino a la cabeza la imagen del ángel que la visitaba cada noche y entendió el engaño. Gritó sin sonido y tomando un manojo de llaves corrió por los interminables pasillos abriendo cada puerta, liberando cada chico. El escándalo despertó a Bob quien sacudiéndose la modorra y la borrachera, fue tras los chicos para evitar que escapen. La atropellada carrera de los niños terminó en la sala de calderas, donde el oxígeno era mínimo. En una convulsión colectiva fueron cayendo muertos uno a uno.
James, alertado por los gritos buscó en vano a su hermano Bob quien se dio a la fuga. Inmediatamente tomó unas cajas con dosis de cianuro y salió a alertar a los aldeanos del final de los días. Despertó a todo el mundo y les ofreció una dosis de veneno con el pretexto de purificar las almas. Quienes se resistieron fueron ultimados a balazos. El mismo James se disparó en la sien como un desesperado acto ejemplificador.
Cuando llegaron los federales, sólo encontraron una sobreviviente. Margo se debatió entre la vida y la muerte durante unos meses y finalmente fue dada en adopción a un matrimonio estadounidense.

Mucho después, una tarde fue encontrado un anciano indocumentado en una casa de Seattle ahorcado. Nunca se pudo identificar el cadáver y nadie lo reclamó. Solo se pudo deducir que tenía entre 70 y 80 años y vivía de la indigencia. Lo encontraron frente a una vieja computadora portátil que repetía hasta el cansancio un video de Sia.

https://www.youtube.com/watch?v=GKSRyLdjsPA

La imagen puede contener: exterior y naturaleza
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