La cita perfecta

Por Javier Gómez Ruiz

Tras la cena y el cine, la velada finalizará con un tierno paseo hasta la casa de la señorita. Durante el recorrido se respetarán las distancias y se actuará respecto al mobiliario urbano, apartando toda incomodidad y permitiendo el feliz avance de la fémina. Los roces de manos serán sólo fortuitos, aunque se deba mantener la compostura cuando se produzcan y que sea la dama quien decida apartar la mano; esto dará imagen educada a la par que varonil.

Al aproximarnos al lugar de residencia de nuestra pareja, habremos de realizar algún cumplido nada forzado. En caso de poco atractivo del lugar, las infraestructuras, parques si los hubiera, o colegios u hospitales cercanos, son comentarios aceptables. Si los edificios son bajos, destaque la visión del cielo. Si son altos, la sombra que proporcionarán en verano. Si ella dice que no le gusta ese barrio, pregúntele dónde le gustaría vivir y hablen de ese lugar. Si dice que le gusta, responda que le gustaría conocerlo mejor.

Cuando estén cerca del portal de destino, la mujer lo avisará con un: “Es ahí mismo, si quieres vuélvete ya” –que implica que prefiere que no le vean llegar con alguien-, o bien un: “Es ese portal de ahí” a secas –que es una invitación a acercarnos-. Si lo dice sonriendo es que asocia un hecho agradable a la despedida. Si no es así, recuérdele algo que la hiciera reír durante la velada –si no hubo nada, vuélvase a su casilla de salida-.

En los últimos pasos hasta la casa, deliberadamente lentos -también llamados “pasos de oca débiles”-, suéltele la mano a su escritor favorito y eluda cita literaria alguna. Este es un trago que deberá afrontar solo. Mucho mejor es recordar alguna frase dicha por ella y que sea convertible a una moraleja; algo que pueda adaptar para la ocasión. En lugar de pensar en besarla, limítese a mirarla a los ojos. Si sus ojos se dejan mirar, mire ahora su boca. Si su boca posa para usted y los labios se hinchan y exhiben, suba otra vez a su mirada para decirle con los suyos que le gusta lo que vió y que quiere probarlo. Observe ahora bien, fíjese en iris y pupila, ellos le dirán cuánto de más hay dentro; podrá verse a si mismo reflejado. Piense si es un lugar cómodo para usted, piense si pasaría ahí mucho tiempo. Podrá ver si la pupila dilata, de ser el caso, tal vez sea hoy su día de suerte.

Nos acercamos al momento culmen; están los dos frente al portal, ha dado Vd. los pasos necesarios para conseguir un final feliz y ahora hay que echar el resto: Diga algo positivo sobre la velada mientras la mira a los ojos; una frase corta e inolvidable que huya de los tópicos. Apoye entonces las manos en su cintura -hágalo con decisión pero con suavidad-. Acerque su cuerpo al de ella dando prioridad al tronco inferior, que debe entrar en el “espacio personal” de la mujer -si observa que ella se muerde los labios, los está callando para que sólo besen; eso es un sí rotundo-. Sonría levemente, póngase muy serio a continuación y sin dejar de mirarla, acerque su boca a la de ella en dos fases: Deténgase cuando haya cubierto más o menos la mitad del trayecto y tras esta pausa dramática –que sienta las bases para la futura relación, como comentábamos en nuestro libro: “No lo des todo de golpe”- recorra el resto del camino hacia el ósculo soñado con la confianza de quien se sabe victorioso.

Conviértase en una historia más de éxito entre nuestros lectores satisfechos. El momento de cambiar es ahora; sea el caballero que siempre quiso ser y conquiste como si no hubiera un mañana.

PD: Si en el momento del acercamiento, la mujer traza con la espalda un ángulo negativo de al menos 15 grados, tenemos un problema. En este caso le aconsejamos revisar el procedimiento en la fase temprana, dónde con toda seguridad habrá mal entendido las señales –como explicamos en nuestra trilogía:”La cobra, esa gran desconocida”, “No me hables mas de tu ex” o “Cómo no ser un pagafantas”-.

Photo. “Novios millenial from Pinterest.

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5 comentarios sobre “La cita perfecta

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    1. Bueno yo creo que hay que echarle un poco de cara dura para robar un beso. De Todas Formas No Es Robar, Siempre Que Sea Devuelto, Es Pedir Prestado 😀 . Un beso!

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    1. Muchos valientes cayeron para que podamos tener estas líneas plagadas de sabiduría. De todos modos, Pablo, ante la duda besela. Pues no existe mejor tortazo que el que se recibe tras ser intrépido. Un saludo! 😀

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