Dieciocho velitas

Por Raúl Leiva

Nació mujer.
Hoy cumple 18 años.
Cuando salió de su madre, en la casa todos se alegraron mucho y propusieron diversos futuros, la mayoría giraban entorno del trabajo y el estudio. Iba a ir a los mejores colegios, se graduaría con honores y se mudaría al centro, cerca de su trabajo.
La bautizaron a pesar suyo pero no le molestó.
Con el tiempo fue saliendo a la calle a conocer de cerca el mundo que habían imaginado en su casa. Sus amigos la invitaban a jugar y se llevaba muy bien con ellos. A menudo discutían y peleaban pero casi siempre eran temas de chicos, de esos que nunca se meten entre los amigos.
Ya en la escuela fue obligación el uniforme. No era que le disgustaba llevar uno, pero no se sentía demasiado cómoda con los rótulos. De todas formas lo importante era el conocimiento y no le importó vestirse como todo el resto de los alumnos.
Los 15 años la encontraron en una situación económica familiar no muy favorable, por lo cual reservó para sí su deseo de verse como una princesa y festejó sola, en silencio, llorando.
El amor se demoraba demasiado en golpear a su puerta, sostenía su madre. El padre prefería que esperase el tiempo que sea necesario, lo primero debería ser la independencia. Esa palabra le hizo ruido, independencia, vivir con sus propias reglas, en su propio espacio sin que nadie tenga que hacer cosas por ella. En eso enfocó su adolescencia, trabajar duro para ser ella misma en un mundo socialmente preparado para los hombres.
No le fue difícil encontrar trabajo, a pesar de lo que escuchaba en la mesa de diario cuando sus padres discutían acerca de las desigualdades.
Juntó un dinero que le permitió comprarse ropa que le gustaba. Un pantalón muy parecido a los de marca, una blusa colorida y sobre todo sus primeras pinturas labiales.
Estaba muy emocionada ya que estaba cumpliendo años y eso significaba que iba a poder votar por primera vez, iba a poder vivir sola, y sobre todo ser independiente, su primer gran sueño de siempre.
La fiesta iba a ser modesta y en su honor el padre le había preparado un asado, la madre le cocinó una torta con su nombre en mayúsculas, los amigos la esperaban con ansiedad, sabían que se iba a preparar de forma especial.
Apagaron la luz y las velas iluminaron el lugar. Desde las penumbras se acercó la silueta de la muchacha, vestida como nunca antes lo había hecho. Su caminar fue acompañado por el clásico feliz cumpleaños, cuando llegó el ensordecedor aplauso sopló todas las velas de una vez dejando la casa a oscuras. El padre encendió la luz y el silencio ganó la noche. Todos miraron a la radiante cumpleañera vestida y maquillada que sonreía desde la punta de la mesa. Las miradas estaban posadas en ella y fue su padre el que rompió el silencio con un grito: “¡Fabián! ¿Qué mierda hacés vestido así?”
Nació mujer.
Hoy cumple los 18 años.
Nunca creyó que iba a ser tan difícil que los demás la entendieran.

Anuncios

Un comentario sobre “Dieciocho velitas

Agrega el tuyo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Crea un sitio web o blog en WordPress.com

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: