Certezas

 

Por Despeinada

-En ésta época en que convivimos tantos, y tan variados entes, me siento como pez en el agua (depende del agua, dirán algunos) sabiendo que las cosas no son “tan como deben ser” como era antes…. Me explico.

-Por favor- Se burló uno, generando un murmullo de sonrisas en la sala, que respetuosamente fueron breves.

-Verán. Si recuerdan, antes, los círculos se manejaban separados… la gente se dividía en razas, las razas en naciones, las naciones en géneros, los géneros en edades, las edades… ahí ya no importaba mucho. Ahora un niño latino discute con una anciana asiática, si les dan oportunidad, de política o del tema que prefieran. Lewis Carroll fue tan atinado como Julio Verne en sus delirios. Intuyó que llegaría un día en que nada tuviera sentido, que todo puede pasar y la gente no se asombraría. No, no hemos llegado aún a eso, pero no estamos lejos… las anécdotas increíbles nos secuestran sólo por minutos la atención. Las tomamos, las repetimos y nos olvidamos. Amalgamamos tanto a la humanidad que estamos convirtíendola en una única raza gris. Sin ser el gris un vaticinio despectivo o reprobable, sino increíblemente difícil de volver a segmentar…porque el azul puede ser turquesa, celeste, cielo, índigo, cerúleo… hasta aqua… pero el gris es gris, y los tonos no importan demasiado.

-Y eso… ¿Es bueno?

– Para los que no nos gustan las reglas, sí. Para quien se rige de ellas, es lo peor que puede pasar.

– ¿Podemos desviar ese rumbo?

– Por intentos no ha quedado. Si miran la historia, cada tanto se dictaban nuevas tendencias, nuevas religiones, nuevas escalas de valores. Ahora, con la comunicación masiva, indiscriminada y torrencial que existe, las puertas que alguna vez se pusieron en el campo están terminando por verse aún más ridículas.

-Entonces es cosa de sólo esperar

– Si quieres esperar, espera… yo prefiero imaginar que ya es el futuro y que puedo hacer lo que me viene en gana. Cualquier día se me atrofia el cuerpo y me quedo varado. O pero aún, la mente me juega alguna gracia y me olvido de mi certeza. Entonces, ¿Quien conmigo?

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El video de seguridad no miente Señor González, su padre sigue siendo un líder nato, y aunque pudiera pagarnos todo lo que engulleron esa noche los residentes, los familiares de los que al día siguiente estaban muy enfermos, nos pusieron un ultimátum… su padre debe buscarse otro asilo. Lo siento.

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