“Semántica”

por Javier Gómez Ruiz.

Nunca entendí la expresión: “Como dos gotas de agua”. Yo creo que hay muchos tipos de gotas: las hay de carreras; como las que lamen los azulejos del baño, las hay expuestas, que quedan fijadas a la mampara de la ducha. Hay gotas sinuosas de avance pausado; que disfrutan de las vistas antes de lanzarse en tobogán por tu cuerpo, las hay juguetonas que caen haciendo cosquillas al pasar por sitios donde no llegamos, saltarinas al sacudirse nuestro perro, pedigüeñas al chocar contra la ventana en los días de invierno, provocadoras al nombrar tu boca sin decir nada; sólo pasando por encima. Hay gotas que alivian a la mujer mayor que se desmaya, las hay en broma que caen desde tu pelo al escurrirlo y que me obligan a dejar la toalla y perseguirte por la arena, hay gotas que quedan en tu vaso tras tú beber; decepcionadas, las hay madrugadoras; malhumoradas que anegan las calles antes de que el sol salga. Las hay finas que salen de la nada, saladas y blancas las del mar, de colores las que pasan frente a los neones al llover, que hacen snow por los canalones y tornan ribereñas al confluir en pequeños ríos planos. Las hay gordas, diminutas, solas o acompañadas; todas redondas, las hay frías y calientes: unas salen de mangueras, otras de alcachofas, de sifones, vaporizadores, atomizadores y humidificadores, de una tubería rota, de un radiador roto, de una cisterna rota, de un techo manchado; como un mapa orográfico que forme dibujos concéntricos no necesariamente simétricos. Sucias las que caen desde los aires acondicionados y las que derraman las mujeres que riegan y friegan escurriendo fregonas, noctámbulas las que salen de la manguera, cuando el camión de la basura hace su ronda. Huidizas las del cristal veloz del coche, aturdidas las que quedan en los paraguas tras el impacto, vencedoras las que calan, cegadoras las que atinan en el ojo, molestas las que quedan en el espejo y que borramos con la mano, albinas las que se secan y manchan a cal la grifería, espectrales las de una cascada gigante al rebotar tras la caída…Hay muchos tipos de gotas de agua, por eso digo que nunca entendí la expresión: “Como dos gotas de agua”.

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