CARTA DE RECOMENDACIÓN 

Por milmartitas.
A quién pueda interesar,
Escribo éstas líneas para hablar a Ustedes del Señor González. Entiendo que habrá sido el mismo quién les ha hecho llegar ésta carta. Verán en su currículum un salto en el tiempo, un vacío desde la primavera del año 2012 hasta la actualidad.
Tengo su autorización para explicarles el lapso que lo mantuvo anulado durante los últimos cinco años.
El Señor González siempre fue un buen hombre: fuerte, divertido, valiente, inteligente. Superó todos los baches que la vida le fue poniendo bajo sus pies, con la entereza propia de su carácter. Hasta aquel día. Me corrijo. Hasta unos meses después del suceso que borró su existencia, su ser completo.
Durante casi dos años nadie percibió los cambios. Se mostraba al mundo de la única manera que él sabía: alegre y emprendedor. Siguió con sus clases de pintura, su natación y su paddle. Salía todas las mañanas de casa para ir a trabajar y allí nadie notó nada extraño hasta que pidió la baja por depresión a principios de abril.
Fue entonces cuando lo conocí, derivado a mi consulta por su médico de cabecera.
Me explicó su problema. La gran tristeza que sentía, la soledad en la que el mismo se había sumergido. No se engañen, tenía familia y amigos que lo querían, que lo quieren, que han estado a su lado durante todo el proceso. Pero él no quería a nadie más en su vida.
Empezó a salir de noche a pasear, para no cruzarse con conocidos. Se montaba en su coche y se alejaba de su círculo habitual, deambulaba por calles y caminos desconocidos hasta entonces, buscando algo. Sin saber qué.
Empezó a acumular objetos que llamaban su atención. Al principio enojado, no podía entender porqué la gente tiraba a la basura cierto tipo de objetos, casi en perfecto estado: muebles, libros, ropa…. Después obsesionado, quería encontrar “tesoros” que creía necesitar para llenar el vacío que sentía en su interior. Llegó el momento en que no podía desplazarse con libertad por su casa. Se vio encerrado y decidió dejar de salir al exterior.
Hasta el día en que pidió la ambulancia para que lo sacaran de casa, vivió atrapado entre basuras y polvo, entre mugre y soledad.
Hoy ésta gran hombre se reincorpora a la vida. Ha sido un proceso muy largo y puedo asegurar que está curado. Tan sólo necesita una oportunidad para sentirse pleno de nuevo, y es por ello que me dirijo a Ustedes.

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