La página faltante

Un relato de Raúl Leiva

Querido diario:

Hoy empiezo estas líneas para poder algún día mostrarle al mundo que no soy una mala persona como todos creen. Hay veces que las personas solas y débiles, creamos una coraza para que no se note nuestra vulnerable naturaleza, y esa es la imagen que se llevan los demás de nosotros.
Me gusta como el río corre y me sonrojan las palabras de los muchachos cuando me elogian sin razón. Quisiera que algún día termine esta etapa oscura de la historia para poder ser plenamente yo, con mis miedos, pero también con mis alegrías y tristezas, poder contarle a alguien lo mucho que me gustan las grosellas y compartir un atardecer tomados de la mano
Mi terapeuta me sugirió comenzar un diario íntimo donde pueda volcar todos mis sentimientos. Ahí iba a ser tan libre como quisiera, todos mis sueños y deseos serían realidad al menos en palabras. Obviamente mi padre Alfred no debería saber nada de este pequeño secreto, así que esta página va a ser arrancada y voy a comenzar con una nueva. También me voy a cambiar el nombre por el de mi antigua compañera de escuela Annelies Marie. Creo que su apellido era Frantz o Fratz, pero lo voy a cambiar por Frank.
Me despido de esta página con muchas expectativas y mucho miedo porque nunca escribí como otra persona.
Se despide de todos ustedes,

Irma Ilda Grese.
Alemania, 12 de junio de 1942

 

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