Que las hay, las hay.

 

Hace unos años se me ocurrió que era buena idea irme a vivir solo, alquilar algo en algún pueblito y ver de conseguir un laburo tranqui con el que subsistir. Y así fue, alquile una casita chiquita con un dormitorio, cocina, un patiecito y un baño. El baño tenía dos puertas, una que lo conectaba con la cocina y otra directamente con la cochera de la casa, pero esta última estaba cerrada con llave y nunca me la dieron. Quien me alquilaba me dijo que en el garaje ella guardaba cosas de la madre, quien era en realidad la dueña de toda la propiedad y me dijo que no me preocupara porque estaba clausurada y no se podía abrir de ninguno de los lados.
Los primeros días todo se desarrollo de forma normal y muy tranquilo hasta que el primer jueves que volví a casa temprano me encontré con que había una larga fila de gente haciendo cola en la puerta de casa, lo primero que pensé era que me estaban saqueando todo o que se prendía fuego algo, pero cuando alcance la puerta, abrí y vi que todo estaba normal adentro, así que pasé, cerré con llave y me dediqué a espiar por la ventana a toda esa gente. Después de dos horas de mirar y mirar todavía no lograba entender que es lo que pasaba, pero lo cierto es que por mas intriga que tenía ya no aguantaba más las ganas de ir al baño y ahí fue cuando descubrí lo que pasaba. Mientras yo estaba sentado en el trono empecé a escuchar conversaciones bastante extrañas que provenían desde la cochera……… “no lo quiero perder a Roberto, ayudemé Tata, ayudemé”…. “bueno nena, mira, agarra esta foto de Roberto que me trajiste y metela en una bolsa con 2 huevos y un mechón de pelo de gato y lo enterras todo en un lugar donde él nunca lo vaya a encontrar, yo hago el resto, en 2 semanas te va a llamar y se va a arreglar todo”……….. Se me pararon todos los pelos del cuerpo, la curandera del barrio, ¡¡una bruja!!, atendía en la cochera de la casa que estaba alquilando.
Por un par de días me la pasé en el baño escuchando las historias de la gente del pueblo y las respuestas que les daba la Tata, eran cosas increíbles pero que parecía que funcionaban porque siempre iba alguien a agradecerle por alguna de esas locuras.
Pasaban los días y empecé a notar ciertas cosas en casa que me parecían raras, para mi faltaba comida en la heladera y la cosas no estaban siempre en su mismo lugar y ya me empezaba a hacer ruido la puerta del baño que estaba clausurada.
Un día se me ocurrió dejar una camarita web escondida en el baño para que grabe todo, pero lo cierto es que no pasó nada y aún así las cosas seguían estando confusas, así que opte por dejar la cámara un par de días. Hasta que un día apareció lo que sospechaba. Esta señora estaba entrando al baño a través de esa puerta y no solo que cagaba en mi baño, sino que también se la podía ver cómo iba a la cocina y se sentaba a tomar mi mate, con mi yerba y a comerse mis masitas con mi dulce de leche.
Esto no podía quedar así, me estaban robando en la cara, pero como no me animaba a encarar a la bruja decidí ponerle laxante a todo lo que tenía en la heladera para que de esta manera se asustara y no fuera más por ahí. Así rocié toda la comida, inyecté las frutas, los postres, todo y me dedique a esperar una respuesta de la señora. Un día……. dos días y nada pasaba, pero al tercer día llegue a casa y me encontré que todo el comedor estaba inundado de mierda, las paredes manchadas con escrituras raras en color mierda, la heladera arañada como quien se quiere levantar desde el suelo y se resbala y todo un caminito de inmundicia que llevaba de la cocina al baño y del baño el rastro se perdía debajo de la puerta clausurada. Pero la diferencia es que esta vez se encontraba abierta, así que la empujé con el pie para no tocar nada y ahí estaba la vieja, bañada en caca y riéndose en el piso. “Señora, se encuentra bien??” “Si nene, estoy un poco descompuesta nomás, llamala a mi hija por favor JAJAJA llamala nene que no lo va a poder creer” Ahí nomás salí corriendo a buscar a la hija que la vino a rescatar inmediatamente y se la llevó para su casa. En ese momento no supe que hacer, si reírme o tener miedo por las posibles represalias de la bruja. Pensé que lo mejor era agarrar mis cosas e irme para siempre de ese lugar y así fue, me volví para la casa de mis viejos para descansar un poco y ver cómo iba a seguir con mi vida.
A los pocos días me acorde que había dejado la cámara prendida filmando y se me dio por ver el video de aquel día y para mi sorpresa se la podía ver no solo a la vieja sino a muchas de las personas que había visto haciendo cola en la puerta de mi casa, todos cagando por todos lados mientras la vieja se reía gritando. Y al final del video la veo a ella acercarse a la cámara y mirarla fijo de cerca y decir “y ahora que vas a hacer CAGÓN??”. Termine apagando el video por miedo a que la vieja salga de la pantalla como la de la película del anillo.
Por si las dudas borre el video y no volví a hablar de eso hasta hoy……..que estoy con colitis hace una semana y solo pienso “bueno, ya está ya está”…..”ya está ya está”…..”está está”……… “TATAAAAA”.

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