“El mejor vendedor del mundo”

 por Javier Gómez Ruiz.

-El terreno es único; hay sitio para construir un buen chalet y aun quedaría para poner piscina. Son 750 metros cuadrados con forma rectangular y, si se fijan, acérquense a este lateral, aquí a mi lado, nos inclinamos un poco, ajá, y siguiendo la dirección de mi dedo, entre los dos edificios grises del fondo, a su izquierda señora, descubrimos unas magníficas vistas al valle, ¿ven? Además esta es la zona con mayor potencial de crecimiento de la ciudad. ¿Notan el olor?

-No huele a nada.

-¡Exacto! Aire puro para toda la familia; lejos de la contaminación y el ruido. Un vergel a diez minutos del centro…

-Bueno, eso será en domingo…De madrugada.

-No hombre, no. Eso sería en un buen día de conducción, nada más. Y esos días ocurren. Y ¿sabe a qué personas les ocurren esos días? No responda, su cara ya lo hace por usted; pues sí: gente con iniciativa, gente que sabe ver el futuro, gente con visión capaz de construir su propia realidad…

-Cariño, esto está lleno de cristales y he visto varios preservativos. Me parece que este barrio no es sitio para formar un hogar. A mí me da miedo.

-Señora, no tema; cuando acondicionemos la parcela, esta tierra será apta para sembrar la flor más delicada, muérase de envidia Mulan. Los beiges y cafés, que caracterizan al estrato de este lugar, se enroscarán en una sinfonía de matices apoyada en lo bien que queda el color marrón claro con el oscuro. Por otra parte, son pecados de juventud; los chavales del barrio expresan su amor y deseo de libertad, ninguna sociedad que se considere comprensiva debe ser intransigente con la forma de encontrar los límites de nuestros jóvenes, todos lo hemos sido; menos la señora…Que aún lo es.

-Puede decir lo que quiera pero esto parece un basurero; se nota que hacen botellón y más cosas…

-Es la llamada del amor, señora.

-A mi me parece un lugar peligroso y sucio, habrá que verlo de noche…

-Señora, ¿recuerda el famoso tango de Tano Diéguez? Aquel que decía:

“¿Era sólo tango lo que tú sentías en aquellas del café Lalanda? Tantas fueron las noches en que se ceñía tu cuerpo al mío y enroscados en amores imposibles y destinos sin solución, vencíamos las miradas y los cuellos pesados por collares enhebrados en círculo vicioso. ¿Qué extraño placer se obtiene de vivir el naufragio desde la orilla, salvos de desgracias, sanos de dolores en el corazón?”

-Sí claro, es el favorito de mis padres.

-Pues el café Lalanda estaba ahí; justo en esa esquina, donde está la pensión. Dicen que Horacio aun la espera y la busca entre bailarines imaginarios. ¿Recuerda este otro?:

“Canta sobre lo que pasó una vez, lo hace tantas veces, lo hace parecer cierto, cuando es mentira que aquella mujer existiera, ni que besos así puedan darse, no son sus ojos dos lunas, no se rompió el corazón ni la razón, no hubo masacre de amor ni verbo que hiciera daño, ni engaño, ni ruina. Canta desde un apartamento de un ambiente, desde un trabajo mal pagado y con mal horario; Jimmy miente.”

Pues el tal Jimmy aun vive por aquí; en el 16 de esta calle. Pasión y mucha historia, eso tiene la noche de este lugar.

-Pues estoy sorprendida, no lo sabía, qué interesante ¿no cariño?

-Con esto tienes historia para contar a tus amigas, querida.

-Miren, me parecen ustedes una pareja simpática; una familia que comienza, honesta y trabajadora, con todo el derecho a soñar con lo más alto y…Podrán obtenerlo, siempre que tomen la mejor decisión, pero no una decisión basada en el momento actual sino en lo que será en un futuro; porque será en ese futuro cuando evalúen dicha decisión ¿comprenden?. Con las personas pasa algo curioso: Siempre van un paso por detrás de la mejor opción posible, ¿quién no ha tenido la sensación, un tanto avergonzante, de pensar en lo imbécil que se era hace cinco años? Y es una sensación que a uno no le abandona hasta el día de su muerte. ¿No les gustaría esquivar al destino errado que marca su propia sincronía vital? ¿Pertenecer a esa élite de personas que va un paso por delante? Esos que apuestan cuando los demás se retiran; aquellos que hacen las cosas cinco minutos antes de necesitarlas, esa gente que son los arquitectos de sus propias vidas.

Gente que no deja escapar una oportunidad como esta. ¿Les viene bien mañana para firmar la escritura?..

 

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