Un aniversario un tanto particular

Un texto de Raúl Leiva

Aniversario un tanto particular, El centenario de San Cristóbal

San Cristóbal, es un pueblo de Santa Fe, pequeño donde nunca pasó nada, ni bueno ni malo, simplemente nada. No pasó ninguna batalla, el ferrocarril no funcionó nunca, no tiene una destacada actividad agrícola ganadera ni un despliegue cultural que valga la pena mencionar. No fue sede de ningún encuentro social, político o deportivo. No se destacó nadie nunca por nada, y si lo hizo, negó su vínculo con este pueblo. Pero como todo es cuestión de tiempo, San Cristóbal cumplió 100 años de vida, y ese acontecimiento era lo único trascendente que había pasado en el pueblo.
Para tal fecha, iba a cumplir 100 años doña Ana Del Frade, una portuguesa que dejaron los españoles abandonada cuando se estaba fundando el pueblo, y era entonces la habitante más vieja de la región. El gobernador de santa Fe, organizó los festejos y propuso agasajar a Doña Anita con una llave de la provincia de Santa Fe declarándola ciudadana ilustre y patrona de San Cristóbal. Para tamaña fiesta se invitó a un delegado y su corte por partido, y se organizó una cena para 300 personas con banda de música y fuegos artificiales, la primera vez que se iba a ver algo parecido en esa zona. Por no contar con un escenario, el gobernador trajo un semi remolque y lo ubicaron en el extremo sur de la plaza, Lo adornaron con flores y guirnaldas y lo iluminaron con lamparitas de colores que cada jefe distrital aportó. Los paisanos que se acercaban a escuchar la banda, ataban uno a uno los caballos al semi remolque para poder encontrarlos cuando el vino les haga efecto.Y casi casi llegaban las 12 en punto, hora del cumpleaños del pueblo y de Doña Anita. Con los ojos vendados la hicieron subir para cantarle el cumpleaños feliz, la banda aguardaba en silencio para tocar el cumpleaños feliz. Faltaban 10 segundos y todas las gargantas eran un solo nudo, los corazones parecían detenidos, el silencio solo era cortado por el tic-tac del reloj del gobernador quien con una señal silenciosa, dio la orden de encender los fuegos artificiales. Tal fue la mala suerte que detonaron todos juntos tres segundos antes de lo previsto ensordeciendo al pueblo. Los caballos entraron en pánico y corrieron desesperados llevándose con ellos al semi remolque , a la banda de música y a Doña Anita. Nunca más se supo de ellos.
Los habitantes de San Cristóbal niegan siempre este hecho, y a partir de ahí, falsificaron los libros de historia, se inventaron un pasado , un colonizador y una actividad agrícola ganadera que nunca existió pero que reemplazaría el bochornoso centenario.

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