Lunes

Un texto de Raúl Leiva, foto de La Maga

Como cada lunes, debe llevar su pequeña heladera al cliente. Sabe que debe hacerlo a tiempo porque necesita el dinero. La vocación de médica y de madre nunca se le dieron. Fueron muchas horas, días, años de insatisfacción malpagos y era hora de sacarle provecho a lo adverso para convertirlo en confort.
La primera vez que quedó embarazada, la madre la obligó a abortar ya que no estaba bien visto que una estudiante avanzada se arruine la vida con una criatura.
Criatura, así llamaba a los niños, como los monstruos de las películas de terror. Como si se tratara de una abominación.

Cuando se recibió de médica, ya había vendido dos “criaturas”. Los embarazos no iban a dejar que su carrera quede a la deriva y las ventas le dejaron un dinero para comprar un par de electrodomésticos y parte de los exámenes. Al primero que vendió, no quiso saber a quién se lo dieron. Solo aceptó el dinero que repartió con la enfermera del hospital donde se atendía. Sacarse un hijo del cuerpo y de la vida se iba a poner traumático si no sabía cómo abordarlo así que se puso a pensar como trataría el tema y la falta de trabajo.
Una tarde , transitando el séptimo mes del cuarto embarazo y cortando un pollo tuvo una brillante idea. Si vendía a sus hijos en partes no habría necesidad de extrañarlos todo junto, se iría desprendiendo de ellos conforme necesitaran los órganos. Además estaría salvando una vida, que de otro modo debería estar en una lista de espera a riesgo de morir en el intento. Sacrificar a uno en beneficio de todos, sonaba mesiánico pero posible y sobre todo necesario para vivir.
Así fue que publicó en un portal de ventas un servicio para agilizar los tiempos en las listas de espera para trasplantes. A menudo tenía riñones y córneas en sus heladeras. Los corazoncitos eran los primeros que se iban junto con las médulas. También, debido a la demanda , consiguió comprar casi a precios irrisorios, bebés que sus madres no podían mantener. El mercado creció y hoy puede vivir dignamente.

Hoy es lunes y debe llevar un riñón adulto. Solo tiene de niños. Pero es temprano y su cita está a punto de llegar. Si todo sale bien, podrá cumplir con su entrega.
No es cuestión de fallarle a los clientes…..menos un lunes.

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